Desde el día 24 de julio se vive una tensa situación en Las Manos, frontera entre Honduras y Nicaragua, como consecuencia de graves violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército y la Policía hondureña, en un intento por evitar la llegada masiva de personas que exigen el retorno del presidente constitucional Manuel Zelaya. Además, las autoridades del gobierno de facto de Honduras obstaculizan e impiden la labor de defensores y defensoras de derechos humanos.
El 24 de julio miles de personas intentaron llegar a Las Manos y el gobierno de facto movilizó cientos de militares y policías a la zona y montó alrededor de 18 retenes para amedrentar a los simpatizantes del Presidente Zelaya.
Cabe destacar que con ocasión del establecimiento del toque de queda entre las 12 del medio día del día 24 de julio y que se mantuvo vigente todo el fin de semana, se produjo la detención de cientos de personas. Aunque se les ha liberado horas más tarde estas detenciones son arbitrarias.
Por otra parte, organizaciones de derechos humanos locales reportan que al menos dos mil personas están atrapadas entre retenes militares sin posibilidad de movilización, sin acceso a alimentos, medicamentos ni servicios básicos mínimos.
Debido a este panorama defensores y defensoras de derechos humanos de diversas organizaciones reconocidas en Honduras, entre ellas del Comité de Familiares Detenidos – Desaparecidos de Honduras (COFADEH), del Centro de Investigación y Promoción en Derechos Humanos (CIPRODEH), del Centro para la Prevención, Tratamiento, Rehabilitación de victimas de tortura y sus familiares (CPTRT), y de la Misión Internacional sobre Derechos Humanos en Honduras intentaron, sin éxito, llegar a la zona y a los centros de detención para verificar los motivos de la privación de la libertad y las condiciones en las que se encontraban las personas, así como para procurar su liberación, adicionalmente han intentado brindar alimentos y otra ayuda humanitaria a las personas atrapadas entre retenes, sin embargo el Ejército impidió la legítima labor de las organizaciones. En este sentido, se requiere la intervención inmediata de la Cruz Roja Internacional con el objetivo de brindar la ayuda humanitaria para las personas que se encuentran en las zonas afectadas.
La Misión Internacional de Derechos Humanos en Honduras tuvo información adicional sobre personas detenidas en la zona de El Paraíso y la presentación de recursos de habeas corpus por parte de las organizaciones de derechos humanos, que no fueron tramitadas por el juez ejecutor con la celeridad que se requiere en estos casos. El funcionario judicial se presentó a las postas policiales cuando ya las personas habían sido liberadas por la propia población. Una vez más se configura una ausencia de garantías para el acceso a la justicia por parte del gobierno de facto y de las instituciones que actúan de manera parcial, lenta y poco efectiva.
En estas circunstancias, es vital la labor de las organizaciones de derechos humanos de Honduras, para las cuales demandamos garantías y respeto por parte del gobierno de facto. Tal y como lo ha señalado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su Informe sobre la situación de las Defensoras y Defensores de Derechos Humanos en Las Américas del año 2006: “el ejercicio de la protección y promoción de los derechos humanos es una acción legítima y que, al ejercer estas acciones, las defensoras y defensores no están contra las instituciones del Estado sino que, por el contrario, propenden al fortalecimiento del Estado de Derecho y por la ampliación de los derechos y garantías de todas las personas”.
Las acciones llevadas a cabo por el ejército y la policía los días 24, 25 y 26 de julio, y la tensión que provoca la militarización extrema de la frontera, obstaculizan el trabajo que realizan los y las defensoras de derechos humanos en Honduras y violentan los principios establecidos en la Declaración sobre Defensores de Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1998, así como las recomendaciones que fueran dadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el informe antes referido.
Finalmente señalamos que las acciones del gobierno de facto dirigidas a perseguir a las personas que apoyan al Presidente Manuel Zelaya son constitutivas del crimen de persecución política, el cual es competencia de la Corte Penal Internacional, por lo que hacemos un llamado vehemente al fiscal general de dicho órgano para que tome las medidas que estime convenientes para prevenir mayores violaciones en Honduras.
Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH)-Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)-Iniciativa de Copenhaguen para Centroamérica y México (CIFCA)-FIAN Internacional-Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo(PIDHDD)-Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES-Colombia)-Asociación Pro Derechos Humanos de Perú (APRODEH)-Instituto de Estudios Políticos sobre América Latina y África-(IEPALA-España)-Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú-Servicio Paz y Justicia (SERPAJ-Uruguay)-Solidaridad Mundial
Hoy, cuando esté a punto de caer la tarde, un grupo de cantautores y otros artistas se reunirán en el parque Morazán, en San José, para dar vida a Nada a golpes . Se trata de un concierto armado por varias organizaciones sociales que tiene como fin, justo hoy cuando se cumple un mes del golpe de estado en Honduras, solidarizarse con el pueblo hondureño.
El golpe de Estado en Honduras ha producido, al menos, dos efectos importantes: ha obligado a recordar que unas Fuerzas Armadas que no han asumido la democracia son un peligro para la sociedad que las sostiene y a la que deberían defender, y ha provocado, además, una cascada de comentarios sobre las circunstancias que hacen posible tan violenta interrupción del curso normal de la vida política de un Estado.
Sintetizar estas ideas en un breve comentario no es fácil pero merece la pena el esfuerzo. La Institución Militar, en cualquier país, tiene unas peculiaridades inherentes a su misma sustancia que no pueden ignorarse. Hecha para combatir, se estructura en torno al modo de hacer la guerra y, naturalmente, con vistas a triunfar en ella. Lo contrario sería aberrante.
La formación de sus miembros, por mucho que intente adaptarse a la de las personas que eligen otras profesiones (en un esfuerzo -elogiable, pero por lo general infructuoso- por igualar la mentalidad de unos y otros), difiere radicalmente de la formación civil ordinaria en la que se educan otros componentes de la sociedad.
Aunque de distinto modo, según la posición en la jerarquía militar, la formación de soldados y cadetes (que serán luego los altos mandos militares) les lleva a tener al Ejército como la institución dominante que configura casi todos los aspectos importantes de su vida. En distinto grado, todos los profesionales de la milicia son resocializados en función de valores e intereses específicos: la disciplina, la obediencia, el espíritu de cuerpo... crecen a medida que van asumiendo los elementos básicos de su formación militar. El espíritu de cuerpo y el compañerismo, por ejemplo, son elementos indispensables en la actividad del combatiente y no pueden ser ignorados.
Esto es así hasta el punto de que son innumerables los testimonios extraídos en diversas guerras que muestran que el valor heroico con que a veces se comporta un soldado está más motivado por un sentimiento de compañerismo o de lealtad a sus mandos, o incluso como respuesta a un reto personal de íntimas razones, que por las retóricas ideas sobre la Bandera, la Patria o la Historia, recibidas durante su formación militar básica.
Hasta aquí nada hay que objetar, puesto que cualquier sociedad que se impone la carga de sostener unas Fuerzas Armadas eficaces, capaces de cumplir la misión que se les asigne, sabe cuáles son las condiciones indispensables para su funcionamiento. Incluso se aceptan ciertas prácticas "endogámicas": los militares viven juntos, a veces aislados (en bases o viviendas específicas), se entretienen también juntos en sus clubes o colonias de vacaciones, sus familias se relacionan estrechamente entre sí y la endogamia, en sentido estricto, no es ajena a sus prácticas sociales, transmitiendo los mismos valores de generación en generación, por vía familiar y no sólo a través de las academias y centros de formación.
Todo lo anterior puede ocurrir tanto en Estados de honda tradición democrática como en países que no han salido de la etapa del golpismo. Pero donde unos y otros toman caminos diferentes es en el momento en que a esa Institución Militar, cuyos miembros son reflejo de lo antes descrito, se le confiere la facultad exclusiva de definir qué es la Patria y cómo debe ser defendida. Y, lo que es peor, cuando desde las fases iniciales de la formación del militar se propugna una identificación, total y excluyente, entre Patria y Fuerzas Armadas. El caso extremo, que algunos países -incluida España- han conocido para desgracia suya, es cuando a esta deformada vinculación entre el concepto de patria y los ejércitos se añaden implicaciones religiosas de carácter trascendente. En mi vida profesional he escuchado afirmar, a veces con enorme convicción, que un militar español forzosamente tenía que ser católico, pues, de no ser así, sería un "mal militar"; o no sería español. ¡Aplastante lógica!
El problema del golpismo empieza, pues, más allá de lo que es la formación técnica de los combatientes. Si además de convertirlos en unos profesionales competentes, a los soldados hondureños se les hubiera enseñado que la Patria a la que había que defender no sólo estaba formada por las clases dirigentes "de toda la vida", la Iglesia, los estamentos tradicionales del poder, etc., sino que además también la constituían los obreros explotados o los campesinos desheredados (entre los que muchos soldados tienen sus raíces familiares: véase el enorme poder de la formación integral de los ejércitos), sectores sociales a los que apoyó el presidente violentamente expulsado, esos soldados no hubieran sido un instrumento fácil en manos de unos políticos que, decididos a hacerse con el poder, se sirvieron de la fuerza de las armas para perturbar el orden democrático de las instituciones del Estado.
No es fácil formar militares competentes y democráticos. Si se les quiere "civilizar", haciéndoles adoptar prácticas ajenas que no contribuyen a su eficacia como combatientes, se estarán sembrando las semillas de su fracaso como soldados. Pero, por otro lado, si se deja en sus manos la elección de los valores absolutos y los símbolos que trascienden a su misión real (olvidando que ellos son el "brazo armado" del Estado, y no la "columna vertebral" de nada), el fantasma del golpismo no abandonará del todo los cuarteles.
http://www.estrelladigital.es/ED/diario/192187.asp
4.
La defección de Óscar Arias
A casi un mes del golpe de Estado perpetrado en Honduras, resulta clara la existencia de una fractura en el entorno democrático internacional: mientras que, por una parte, diversos gobiernos latinoamericanos han exigido el retorno al cargo del presidente constitucional de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, y el presidente costarricense, Óscar Arias, por la otra, han tenido diversas expresiones de complacencia hacia los golpistas y el régimen espurio que encabeza Roberto Micheletti.
Son de sobra conocidas las contradicciones en materia de política exterior del nuevo gobierno estadunidense y las discordancias entre el presidente Barack Obama y diversos estamentos del poder, en particular las agencias de inteligencia, sectores del Departamento de Defensa y, por supuesto, la propia Clinton. Es sabido, también, que ésta mantiene añejos vínculos políticos con individuos afines al cuartelazo que hace un mes interrumpió el orden democrático hondureño e implantó una dictadura cada vez más desembozada y abiertamente represiva. Por ello, es claro –aunque resulte exasperante– que una de las pistas fundamentales por las que transcurre la crisis del país centroamericano se encuentra en Washington, y de lo que se negocie en las oficinas ejecutivas y legislativas estadunidenses dependerá, en buena medida, la posibilidad de restituir la institucionalidad y la legalidad quebrantadas en Honduras.
A estas alturas se ha hecho evidente, también, el papel de Óscar Arias como parapeto diplomático del régimen de facto implantado en esa nación, ya que cuando las diplomacias latinoamericanas confiaron al mandatario costarricense una tarea de gestión para negociar los términos del retorno de Zelaya a la presidencia hondureña, éste fue mucho más allá de sus atribuciones y formuló un plan –al que denominó Declaración de San José– que otorgaba beneficios políticos injustificados e inmerecidos a quienes son, de acuerdo con el derecho internacional y el hondureño, delincuentes: su participación en un gobierno de unidad nacional
y la suspensión definitiva de la consulta que el mandatario constitucional pretendía realizar en torno a la relección,lo cual fue una bocanada de oxígeno al entonces cercado régimen espurio, cuyos cabecillas se envalentonaron y rechazaron la propuesta.
Debe considerarse, a este respecto, que más allá de la inadmisible perpetuación del gobierno espurio hondureño, el que se otorgue cualquier clase de premio político e institucional a los golpistas sentaría un precedente nefasto para el futuro de las democracias en el hemisferio; es indispensable, por tanto, impedir que proliferen sectores políticos tentados a usar la fuerza militar institucional para la obtención de cuotas de poder.
Ayer, Arias cometió el grave dislate de descalificar a Zelaya por su reciente –y breve– incursión en suelo hondureño y por su decisión de apostarse en un punto de la frontera entre Nicaragua y su país, medidas que, dijo, no ayudan a la reconciliación
. Por añadidura, el político costarricense criticó a su homólogo depuesto por haber incorporado a Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), decisión soberana sobre la que no le corresponde pronunciarse.
En contraste con las inconsecuencias y extravíos de Arias, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, quien no se ha caracterizado en su gestión por posturas radicales, señaló que la determinación de Zelaya de retornar a Honduras es absolutamente legítima
.
Con estos hechos, sumados al rechazo de los golpistas a su propuesta, Arias ha dejado en claro que busca otorgar márgenes de acción a quienes quebrantaron el orden constitucional y la democracia en Honduras y que no es capaz de ostentar la necesaria imparcialidad para gestionar una solución a la crisis política de ese país. De esa forma ha reducido las posibilidades de la diplomacia latinoamericana para buscar una salida al conflicto y ha firmado su propia defección del bando democrático.
En esa circunstancia, con una gestión internacional debilitada por la defección de Arias y por las soterradas disputas en la administración de Obama, cabe esperar que tenga éxito la lucha de los propios hondureños por restituir su sistema democrático y reponer en el cargo a su presidente constitucional.
http://www.jornada.unam.mx/2009/07/27/index.php?section=edito
5.Centenares de personas en resistencia permanecen virtualmente secuestradas entre los retenes militares
Rel-UITA
Mientras en la frontera de Las Manos sigue incesante la llegada de hondureños que arriesgan su vida para llevar el apoyo al presidente legítimamente electo, Manuel Zelaya Rosales, a 15 kilómetros de este lugar, en el desvío que conduce a la ciudad de El Paraíso, Centenares de personas resisten a la maniobra represiva del Ejército y la Policía hondureñas.
Encerrados entre dos retenes militares, reprimidos con la violencia de las armas, hostigados y boicoteados para evitar que les lleguen los víveres, y detenidos cuando tratan de desplazarse hacia sus lugares de origen, estas personas denuncian estar virtualmente encarcelados y violentados en su derecho al tránsito hacia la frontera de Las Manos.
Prefieren no dar sus nombres, pero se acercan con curiosidad y con un gran deseo de hablar, contar sus historias y denunciar los atropellos a los que han sido sometidos por las fuerzas represivas.
El toque de queda permanente los deja expuestos a cualquier tipo de atropello, y resulta difícil imaginar cómo en una zona tan espectacular, con una naturaleza exuberante como la que rodea esta zona de Honduras, pueda transformarse en teatro de una brutal represión que ha dejado un saldo de un muerto, varios heridos y decenas de detenidos que están siendo encerrados en las cárceles de la ciudad de Danlí.
Tres retenes militares obligan a cualquier persona a bajar de su vehículo y mostrar sus documentos. Frente al último despliegue militar la gente deambula por la carretera y busca reparo debajo de los árboles, aguantando el fuerte sol que golpea los cerros cubiertos de pinos.
La resistencia en El Paraíso ha llegado a su cuarto día y la gente luce cansada. Varios se han ido, atemorizados por el asesinato del joven Pedro Magdiel Muñoz, quien en los días pasados había participado en la protesta. Otros se fueron por el cansancio, la escasez de alimentos y el temor a perder el puesto de trabajo. Varios de ellos fueron detenidos por la violación al toque de queda, otra medida represiva para amedrentar a los que siguen resistiendo.
Secuestrados en una ruta
Un joven, pelo largo y una larga trenza, se acerca y está dispuesto a contar todo lo que está pasando. “El jueves pasado, 23 de julio, salí de Tegucigalpa y llegué hasta Danlí, donde un fuerte retén militar impedía el paso. Cruzando por cerros y montañas llegué hasta el desvío que conduce a El Paraíso y me junté a la lucha, y estamos dispuestos a seguir adelante hasta que se le permita al presidente Manuel Zelaya retomar su cargo.
Después de la represión y del asesinato del joven Pedro Magdiel Muñoz, varias personas se han retirado. Yo lo conocía –continúa el joven-. Salimos de Tegucigalpa por separado, pero nos juntamos camino a El Paraíso. Es una estrategia del gobierno golpista para generar terror entre la población, y lo peor es que muchas de estas personas fueron detenidas por violar el estado de sitio que rige constantemente, violando nuestros derechos”, dijo el joven quien prefirió mantener el anonimato.
Mientras la gente aguantaba la represión del Ejército y la Policía, el presidente Zelaya hacía su intento de regresar al país, lo cual fue imposible por la actitud intransigente del gobierno de facto. ¿Hasta cuándo la gente podrá aguantar esta presión?, es la pregunta que ha surgido en estos días intensos, que se están viviendo a los dos lados de la frontera entre Nicaragua y Honduras.
Según la cantidad de gente que sigue llegando a Las Manos, caminando horas y horas por las montañas, entre ellos dirigentes gremiales, diputados y líderes de las organizaciones populares, la impresión es que la lucha va a seguir por mucho tiempo. El norte de Nicaragua se está transformando en un refugio para miles de hondureños que van a comenzar una presión contra el gobierno de facto, que ahora tendrá dos frentes que cuidar.
Mientras hablaba con el joven, otras personas se acercaron con el deseo de contar su historia y los sufrimientos de estos días.
“Sabemos que todo esto no es algo que se va a resolver en dos o tres días, sino que es un proceso que va a tomar un tiempo, y son los golpistas los que tienen mucho que perder –dijo un señor que quiso dar a conocer su opinión–.
La gente sigue llegando y por la noche se va hacía la frontera arriesgando su vida -continuó-. Estamos viviendo una situación muy difícil y nos sostenemos gracias al apoyo de la gente que vive en la zona, que arriesga su seguridad para apoyarnos. Sin embargo, la Policía y algunos medios locales han amenazado a los dueños de los comercios para que no nos vendan alimentos.
Hay que dejar en claro una cosa -continuó mi nuevo interlocutor–: la gente iba hacia la frontera para encontrar a su Presidente, y han sido el Ejército y la Policía a los que nos encerraron entre dos retenes, secuestrándonos y dándonos una ruta por cárcel.
Es un abuso y una violación constante a nuestro derecho a la circulación, y esto debe de saberlo el mundo, porque usan el toque de queda para detener a la gente”, concluyó
Atacan al STIBYS
La brutal represión del gobierno de facto ha alcanzado también al combativo Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares (STIBYS), organización afiliada a la UITA.
“Fuimos víctimas de un atentado el día de hoy, domingo 26. Alguien colocó un artefacto explosivo en el STIBYS, y es evidente que es un acto de intimidación para crear terror entre la gente, justo el día en que íbamos a participar en el entierro del joven Pedro Magdiel Muñoz, quien fue asesinado en El Paraíso –informó a Sirel el secretario general del STIBYS y miembro del Comité Mundial de la UITA, Carlos H. Reyes–.
Durante el entierro la gente detectó a dos policías infiltrados y querían lincharlos. Minutos después dieron vuelta ya uno de los carros de la Policía y la situación se puso muy tensa.
Para la próxima semana va a seguir la movilización, manteniendo como días más fuertes el jueves y el viernes”, comentó Carlos H. Reyes.
Sobre el intento fallido del presidente Zelaya de entrar al país, el secretario general del STIBYS está convencido de que pese a no haber logrado el resultado esperado, la gran movilización que se ha dado en todo el país ha permitido golpear duramente a los empresarios en términos comerciales, con el cierre total de todo el departamento.
Con respecto a la actitud de la comunidad internacional, Reyes cree que “debe dejar de dar declaraciones y pasar a hechos contundentes. En el país hay un silencio mediático impresionante y son pocos los medios que dan a conocer lo que realmente está ocurriendo.
Todo esto afecta la percepción de la realidad por parte de la comunidad internacional, lo cual es un gran problema para nosotros. Con respecto a las declaraciones del presidente de Costa Rica, Oscar Arias y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, según los cuales no es conveniente lo que está haciendo el presidente Zelaya, creo que resulta evidente que el proceso de mediación era un intento para retardar la búsqueda de una solución.
Ahora –continuó Reyes– resulta que en lugar de atacar a la dictadura, atacan al presidente Zelaya. Es evidente el cambio de actitud. Como movimiento popular apoyamos el regreso del Presidente y seguimos denunciando la represión que hay en el país”.
http://www.rel-uita.org/internacional/honduras/los_angeles_de_el_paraiso.htm
8.EL DEDO LLAGADO DE JUAN RAMÓN MARTÍNEZ
Samuel Trigueros
El nefasto Juan Ramón Martínez levanta una vez más su dedo llagado para acusar a quienes oponemos las armas de nuestro pensamiento y dignidad contra las balas y el terror implantado por los gestores, ejecutores y defensores de los golpes de Estado. Esgrimiendo un silogismo torpe, el susodicho señala: "No temen estos grupos -los más pequeños y los más virulentos- la destrucción de la base de la existencia del país, porque su plan de gobernar es muy impreciso". Una vez más se equivoca o miente, colocándonos el el espectro de los que accionan desde una patología social que ha dado evidencias de existir precisamente del otro lado, desde la derecha y ultraderecha mezquina y enfermiza que metódicamente se ha encargado de saquear los recursos y la esperanza del pueblo. Defiende este señorito la idea de un país que hoy más que nunca debe redefinirse con la participación, con la voz de los ninguneados, de los excluídos, de los callados de siempre. Defiende un status-quo pernicioso que el pueblo ha hecho tambalearse y está a punto de caer.
En clara compatibilidad con las tácticas y estrategias de Billy Joya Améndola, declara un cazabrujismo intelectal que resulta otra piedra más en el zapato de los golpistas; y cito al nefasto: "hay que considerar en una estrategia de respuesta inmediata". No hace falta mucho análisis para deducir que sus palabras no son más que la identificación de la diana hacia la cual deben ser dirigidos parte de los ataques represores. Ya en días pasados nos llegó la información de que pretenden instalar, o ya tienen en funcionamiento, la "Cárcel de la crisis", en la cual piensan confinar (y probablemente vejar y aniquilar) a todo aquel o aquella que represente algún tipo de liderazgo en el movimiento popular de resistencia. Seguramente maquinarán otros métodos y acciones de supresión del pensamiento crítico de los artistas e intelectuales de todas las disciplinas que no se plegan o estamos en contra de su proyecto de consolidación del delincuencial gobierno golpista.
Nos otorga el respeto de considerar que nuestras acciones y pensamiento son de respetar por la eficacia resultante y porque, según él, operamos en la sombra. Peligroso respeto preñado de amenaza al que debemos oponernos y nos opondremos con la inteligencia de la cual carecen los nefastos, excepto para planificar y ejecutar sus atentados sombríos. No hay sombra en la cual intentamos escondernos para defender nuestro derecho a regular el contrato social que rige las relaciones entre gobernantes y gobernados. Nuestra lucha es a plena luz, con luz que despierta las mentes,la conciencia y la dignidad de un pueblo que ha dicho "¡Basta!" a las oligarquías. Dice Martínez: "Y son muy efectivos en sus análisis y propuestas"; y eso esperamos.
Luego JRM inserta un párrafo de desprestigio de Mel Zelaya, como parte del librito de tácticas de desmoralización de la resistencia, olvidando que,aunque la lucha popular ha tenido hasta ahora en Mel Zelaya una imagen convocante, no se trata de un "pleito" entre Micheletti y Mel, sino de una lucha de clases definida históricamente por grupos oligárquicos como el COHEP, los partidos políticos que el mismo Zelaya puso en crisis al señalar sus taras,e incluso la iglesia acomodada y politizada, entre otros; se trata de una lucha de clases definida, además, por el golpe de Estado con el cual frenaron la consulta popular que desembocaría en una nueva constitución, en un nuevo contrato social para calibrar las deterioradas e injustas relaciones entre quienes detentan el poder y aquellos de los cuales emana dicho poder: EL PUEBLO.
Dice el nefasto Juan Ramón Martínez que nosotros, "Los grupos que hemos mencionado son otra cosa. Son el poder y los que tienen capacidad de organizar una lucha sostenida. A ellos hay que prestarles atención. Y con talento." Habrá que tomarle la palabra y prestarle la debida atención también a ellos (que no son nosotros), con esta amenaza directa que ha publicado, torpemente una vez más, si es que pretendía atacar incautos. Habrá que estar alertas para reconocer su manera de "prestarnos la debida atención", con un talento que ya han demostrado mediante las armas, el terror y laconculcación de nuestros derechos ciudadanos y humanos.
Tegucigalpa, 28 de julio de 2009.
Fabricio Estrada escribió:
Para quienes no lo conocen, Juan Ramón Martínez es un viejo conocido de la instigación sistemática para dar el golpe de Estado en Honduras. Disfrazado de intelectual analista, ha fungido desde hace muchos años en la Editorial Universitaria y ha pasado por intelectual comentarista en casi todos los procesos electorales.
Ha sido uno de los más acérrimos críticos de la presidencia de José Manuel Zelaya Rosales. Fue Director del Instituto Nacional Agrícola (INA) y su gran aporte fue la venta de tierras campesinas a empresas privadas. Candidato presidencial por la Democracia Cristiana hace dos procesos, fue ignorado olímpicamente. Amigo cercano de los actuales golpistas, los cubre y sirve de caja de resonancia del ex-presidente golpista carlos Flores Facussé, dueño de La Tribuna.
Juan Ramón Martínez publicó:
"No temen estos grupos -los más pequeños y los más virulentos- la destrucción de las bases de la existencia del país, porque su plan de gobernar es muy impreciso. Y llevados por el rencor son como el protagonista de aquella famosa canción mexicana: mía o de nadie. Como respaldo de esta acción sectaria que es la más peligrosa -la cual hay que considerar en una estrategia de respuesta inmediata- hay que señalar a los intelectuales orgánicos, marxistas tardíos, incrustados en la burocracia, profesores que creen que hay que pelear el poder dentro de la legalidad burguesa para destruirla después desde adentro; y unos pocos estrategas pero eficaces que, hay que respetar, porque operan en la sombra. Y son muy efectivos en sus análisis y propuestas.
Estos grupos son muy más peligrosos que Zelaya. Este busca su auto gratificación , porque no puede vivir sin el poder, y mucho menos en el anonimato. Es un animal publicitario en el sentido que Aristóteles le dio a este término. Cada vez que hace sus espectáculos, pierde el respeto de la comunidad internacional que lo ve como un discreto enajenado; y como un ineficiente organizador que, no tiene fuerza para movilizar desde adentro al úblico que le sigue, más allá de la novedad de verle su regreso triunfal.
Los grupos que hemos mencionado son otra cosa. Son el poder y los que tienen capacidad de organizar una lucha sostenida. A ellos hay que prestarles atención. Y con talento."
Columna Contracorriente, Artículo Del circo y otras estridencias. La Tribuna, Martes 28 de julio, 2009 _________________________________